DUMBO de Tim Burton

DUMBO de Tim Burton

La historia entre Tim Burton y Disney es como una comedia romántica de Hollywood, chico conoce a chica, chico y chica se enamoran, crisis de pareja, se separan durante años, cada uno hace sus vidas y cuando se reencuentran se percatan de que están hechos el uno para el otro. La única diferencia es que Burton fue un genio antes de su segundo matrimonio con Disney.
Lejos quedan las genialidades como Big Fish, Eduardo Manostijeras, Beetlejuice, El Planeta De Los Simios y una larga lista, que podría resumir en una frase; toda su cinematografía hasta 2012. Y sí, en 2012 fue cuando Burton volvió a Disney, las segundas partes nunca fueron buenas. Pero hablemos de Dumbo.

Las segundas partes nunca fueron buenas, y es que por más vueltas que le he dado a la cinta del californiano, queda bastante lejos del Dumbo original, el film animado de 1941 no es superado por su remake, casi 80 años más joven.
Quizá peque de puritanismo y esté excediéndome con la dureza de mis palabras, puesto que la primera media parte de la película es muy fiel a la original, pisando sobre seguro, adueñándose de escenas y llevándolas a un mundo en carne y hueso con bastante atino, el trenecito, la cigüeña, la Señora Jumbo… la melancolía y los recuerdos de la niñez empiezan a invadirnos con esa primera parte de la película de Disney, pero conforme van sucediendo los minutos, la melancolía de la niñez se desvanece a cada plano, empiezas a echar en falta a una gran cantidad de personajes de Dumbo 1941, que aunque estén en Dumbo 2019, ni se ha captado su esencia, ni su carácter, ni siquiera rasgos físicos fáciles de destacar. He llegado a pensar que no han querido hacerlo.
La segunda porción de este pastel insulso es un primer paso hacia el disparate “guionístico”, la quimera de querer regenerar, renovar algo que es inmejorable. Hacer un remake de un clásico es muy peligroso, hay gente enamorada de ese clásico y no van a perdonar delirios de grandeza ni innovaciones irracionales.
En el tercer acto, el apocalipsis. La pérdida de respeto hacia todo lo que nos enseñó Dumbo 1941, a superarse a si mismo, a ser conscientes de nuestros límites para convertirlos en parte de la solución, aceptarnos tal como somos y vivir sin complejos. Eso era Dumbo. La nueva producción utiliza al bebé Dumbo de una forma esperpéntica y tan ficticia que no deja espacio a la propia imaginación del espectador.

Pero, tras una gran productora, hay una gran producción, y tras ella, mucho dinero para gastar de forma adecuada. Cierto es que he acribillado a guionistas y guion de la película, culpando a Burton y Disney, sin embargo no se puede pasar por alto la gran labor visual y técnica que ha llevado a cabo dirección, producción y efectos especiales, porque esa ilusión que se desvanecía conforme avanzaba el relato, volvía en picos astronómicos en los momentos donde la desidia y la desgana ganaban a la expectación, volviendo a reenganchar al espectador. Planos exactamente iguales que los de Dumbo 1941, música y canciones tal cual las recordaba, por cierto, mención especial a Najwa Nimri y su dulce voz, que dan vida a Hijo Del Corazón, tema principal de la película.
Mi mayor temor era conocer que habían inventado para reproducir la escena de los elefantes rosas, aquellos planos terribles, que narraban el delirium tremens del bebé Dumbo marcó, de alguna manera, aquella película, recuerdo verla de pequeña y pasar con el botón de forward en el VHS. Mi mayor temor se convirtió en mi menor preocupación, puesto que, aunque la escena se haya quedado corta la han solucionado espléndidamente, haciendo que de ella salga uno de esos picos astronómicos de melancolía.

Dumbo 2019 no es lo que las generaciones que se han criado con películas Disney esperan. Dumbo no es lo que los seguidores acérrimos de Burton esperan, de hecho los seguidores acérrimos de Burton ya no esperamos nada. Pero Dumbo 2019 hay que verla, al menos por el gran trabajo técnico, pero no para revivir la niñez. Aladdin y El Rey León están a la vuelta de la esquina, confío con optimismo que esta vez, sí que sí, Disney haga las cosas bien, sin observar avariciosamente la taquilla.

La puedes ver en...

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Maia Roig

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