TIEMPO DESPUÉS de José Luis Cuerda

Tiempo después cartel

TIEMPO DESPUÉS de José Luis Cuerda

Tiempo Después, sigue amaneciendo, que no es poco.

En el año 9177, año arriba, año abajo, literalmente, un mundo y universo post-apocalíptico, donde solo ha quedado en pie un edificio y una aldea, se reparten trabajadores y parados. Seguro que no hace falta especificar que grupo social queda bajo techo y cual no. Harto de siempre lo mismo, un parado, José María, decide ir al edificio donde conviven todos los trabajadores, cargos importantes y políticos que quedan en el universo para vender su limonada. El revolucionario acto de José María, como va a ponerse un parado a trabajar, perdiendo así su estatus social, desnaturalizándose como parado y creando una crisis social sin parangón, dará pie a una alteración en lo que queda de mundo.

José Luís Cuerda lo ha vuelto a hacer. En 1989 estrenaba Amanece, Que No Es Poco, la película de humor surrealista española por excelencia, una obra maestra, un análisis exhaustivo a la sociedad de aquel entonces, a una España con un nuevo curso político, al parecer firme, despertando de la pesadilla de la dictadura y aprendiendo a vivir, querer y volar. Aprendiendo a ser libres vino Cuerda a contarnos que el alcalde del pueblo se había “echado” una novia jovencita y guapa y nosotros no entendimos porque todo el pueblo se enfadaba porque el alcalde no la quería compartir. Resulta que esa novia era una personificación de la nueva democracia. Este es el cine surrealista de Cuerda y si no habéis visto Amanece, Que No Es Poco, puede que Tiempo Después os parezca una tomadura de pelo, pero creedme, vale la pena rebanarse los sesos e ir más allá de la pantalla para entender la película.

Aconsejo esto porque la relación entre las dos cintas es clara, notoria, es una segunda parte 30 años después. Amanece, Que No Es Poco era alegría, una vida nueva, una dirección moderna, sin dictadores y censura de por medio, era un estudio detallado, no de las clases sociales, que de algún modo también, si no de los diferentes personajes de la vida real, sobretodo en los pueblos pequeños, donde todos se conocen. En Tiempo Después ya no todo es alegría, el capitalismo feroz se ha cargado a las clases sociales y aunque sigan existiendo los cargos políticos electos, quien parece mandar es un rey votado por nadie al que se le hace caso porque realidad y realeza tienen la misma raíz morfológica. Porque lo dice él y punto.

Tiempo despues

En Tiempo Después todo parece estar mal. Jóvenes revolucionarios que se manifiestan o no, según su agenda y sus debates filosóficos. Barberos que se ven forzados a recitar a Alberti para que su clientela, fundamentalmente hipsters, estén cómodos en su negocio. Negocios establecidos por la clase política y los altos cargos, tres negocios de cada clase. Tres bares, tres barberías, tres iglesias, sí, tres iglesias. Esta vez el alcalde no tiene una novia despampanante que creará tensión en el pueblo, tiene una jefa de gabinete (Blanca Suárez) que tiene muy claro quien es, hasta que deja de tenerlo.

En Tiempo Después los parados son parásitos en la sociedad, vistiendo con harapos, condenados al fracaso y a no prosperar, alentados a la frustración por una voz que les habla tarde, mañana y noche. La revolución, la lucha y el acomodamiento de todas las clases, es tan cierto que, entre chiste y chiste, entre carcajada y mirada cómplice a tu acompañante por el gag que acabas de ver, te paras a pensar y te asusta que este genio haya realizado tal escandalosa crítica político-social con un lenguaje retórico y filosófico, en una película donde impera el surrealismo y la comedia y donde los soliloquios sobre temas banales te dejan con la boca abierta, porque no sabes que acaba de pasar en frete tuya.

Y para esto, no solo hace falta un genio como José Luís Cuerda, si no un elenco extraordinario, empezando por Roberto Álamo, el pobre parado que intenta vender limones, Berto Romero y Arturo Valls, los barberos “poetizados”, Miguel Rellán y Daniel Pérez Prada, los dos únicos guardias civiles del universo. Por cierto, Miguel Rellán recoge el testigo de José Sazatornil con una dignidad y una nobleza apabullante, Saza estaría orgulloso.

Claro está que la dirección de los actores es impecable, Blanca Suárez es algo más que una cara bonita y, por favor, dejen que lo demuestre, si Cuerda o De La Iglesia sacan su mejor versión, significa que es buena. Como buena no, genial, es Tiempo Después, ojalá dentro de treinta años volviera a haber un film que nos diese otro capón de realidad.

Porque, Cuerda, nosotros somos contingentes, pero tú eres necesario.

La puedes ver en...

Valencia

Madrid

Barcelona

Maia Roig

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