ANIMALES SIN COLLAR de Jota Linares

ANIMALES SIN COLLAR de Jota Linares

Nos encontramos en un pequeño pueblo de Andalucía, donde en pocos días será investido Abel tras haber ganado las elecciones. La toma del puesto significa dejar atrás definitivamente el pasado turbulento de la juventud tanto para Abel como para Nora, su mujer. Sin embargo, en los días previos al evento aparecerán personajes del pasado como Víctor y Virginia, quienes traerán consigo secretos guardados durante años y que harán temblar los cimientos de todo lo que Abel y Nora han construido.

 Nora, interpretada  por Natalia de Molina, es la pieza central a partir de la cual se construye el intrincado laberinto emocional de Animales sin collar. Es la cancerbera del secreto que vértebra el film y sobre ella recae el peso del silencio y la culpa. La interpretación de Natalia se ve reforzada por el uso inteligente de la cámara: los planos detalle de gestos cotidianos crean un lenguaje visual sutil pero muy contundente. También es remarcable el uso de sonido, que en ocasiones se magnifica como dentro de un espacio cerrado, acentuando así una atmosfera de enclaustramiento y angustia. En otros momentos, el sonido desaparece o se vuelve un pitido, como cuando la mente está demasiado saturada para captar ningún estímulo que venga de fuera de nosotros mismos.

Asimismo, la luz juega un papel muy importante: la excelente fotografía de la película que retrata los paisajes de Andalucía nos llena los ojos de sol. La temperatura y los olores casi traspasan la pantalla, sumergiéndonos en un calor opresivo y sensual, como la relación de Nora con su marido Abel. Abel, interpretado por Daniel Grao, es la imagen del triunfador, del self-made-man que aunque parece enorgullecerse de sus orígenes, en realidad reniega de ellos. En el fondo, Abel es un personaje tan ingenuo como ególatra, practicante de la nueva corriente de pensamiento Mr. Wonderful que afirma que si no has tenido éxito en la vida, es porque no lo has deseado con suficiente fuerza. Sin embargo, el pasado vendrá a recordarle que no todo el mundo puede salir del agujero y que ni siquiera él mismo ha salido del todo.

Animales sin collar

Víctor y Virginia son dos fantasmas venidos del pasado,  la pareja alter ego de Abel y Nora, un reflejo oscuro de aquello en lo que hubiesen podido convertirse con un poco menos de suerte. A pesar de no ser los protagonistas del film, son la médula misma de la historia, donde encontramos la verdadera crítica y pesimismo social que vertebran el film. Ambos personajes hacen patente la diferencia a veces insalvable entre las clases sociales, e inevitablemente la empatía del espectador acaba dirigiéndose hacia ellos.  Víctor, interpretado por Ignacio Mateos,  tiene al espectador cogido del cuello desde el principio de la cinta, y junto a Virginia, Natalia Mateo, representan la crueldad de la vida cotidiana, de los días idénticos por los que pasamos con la cabeza baja y los dientes apretados. Personalmente, les hubiese regalado más minutos de pantalla a esa representación de la tragedia diaria y a unos diálogos que ponen la piel de gallina.

Pero por desgracia, “Animales sin collar” es una película que teniendo todos los elementos para ser un buen film, no acaba por enganchar al espectador. El secreto que vuelve del pasado y que debería provocar expectación, no tiene suficiente fuerza para crear suspense ya que el espectador tiene una idea bastante clara de qué ha sucedido desde el inicio de la película. El destino de Abel nos importa bien poco, pues es casi imposible empatizar con su posición presuntuosa y egocéntrica. En conclusión, la ópera prima de Jota Linares tiene momentos de esplendor que nos dan a entender que tiene un camino prometedor delante de él, pero el conjunto de Animales sin collar nos deja un poco fríos.

Eso sí, me quedo con la escena final de la película, con Nora quitándose simbólicamente su “collar”, su collar de culpa, de silencio y de miedo. El primer plano de la cara de Natalia con la voz de fondo de Sandra Carrasco nos deja sin respiración, es una escena que se nos anuda a la garganta, como un collar demasiado apretado.

La puedes ver en...

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Aitana Martos

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