DISOBEDIENCE de Sebastián Lelio

Disobedience

DISOBEDIENCE de Sebastián Lelio

Judíos ortodoxos, reproches, culpabilidad, rabinos, mucho shalom, cánticos de La Torah y dos mujeres que se reencuentran y lo gozan fuerte. Este podría ser perfectamente el resumen de “Disobedience”, dirigida por Sebastián Lelio.

Debo confesar que en cuanto me hablaron de esta peli y vi en el poster a las dos Rachels (Weisz y McAdams) besándose, casi marco en rojo en el calendario el día del estreno. Algo muy habitual en mí, dicho sea de paso (y seguro que en algunas de vosotras y vosotros también) cuando una película tiene historia y representación LGTB. Y es que es de lo más apetecible y reconfortante que actrices de primera línea interpreten personajes que no corresponden al modelo heteronormativo con el que siempre nos ha bombardeado el cine. Si echáramos la vista atrás a los últimos años cada vez son más las cintas que tratan historias repletas de diversidad sexual, qué maravilla ¿verdad? Historias donde los protagonistas son homosexuales, bisexuales o transexuales, donde se rompen los estereotipos y donde se habla de amor o, simplemente, de preferencias sexuales y esto, sin duda, es muy importante para seguir luchando por la visibilización y la igualdad ante el resto de la sociedad.

Bien, volviendo a “Disobedience” he de decir que esta vez el precio que debemos pagar por ver a las dos protagonistas sucumbiendo al más imperioso y lujurioso deseo es bastante alto. La película es lenta hasta decir basta y son excesivos y casi torturadores para el espectador los cánticos hebreos en la sinagoga que colman parte amplia del metraje. Vale que es la hija de un importante rabino que ha vuelto a la que fuera su comunidad tras la muerte de su padre, pero creo que no era nada necesario revestir el film con tanto rito hebreo, ya habíamos captado la idea.

La cinta habla de la culpabilidad y del repudio dentro de las pequeñas comunidades religiosas que viven siguiendo las estrictas normas dictadas por un libro. Nuestra protagonista vuelve a la que fuera su comunidad tras la muerte de su padre y pronto observa como gran parte de ésta y de su familia la repudia por haberse marchado a Nueva York, deshonrando así a su padre al no haber seguido las directrices ni la vida devota que la comunidad le tenía preparada.

Entre todos los reencuentros, sin duda el más especial es el que mantiene con su antigua y más que íntima amiga, casada ahora con el rabino más prometedor de la comunidad y antiguo amigo también de nuestra protagonista. Con el paso de los días el acercamiento entre ambas se hace más patente y poco a poco sus lazos se van estrechando hasta que ambas sucumben de nuevo al amor que vivieron hace años escondidas de una sociedad arcaica, patriarcal y casi primitiva que juzga a las personas malinterpretando las palabras del Dios al que veneran.

Sebastián Lelio acierta de lleno en el modo de plasmar esa agonía, esa culpabilidad por hacer lo que deseas y sufrir el escarnio social por ello, pero se entretiene demasiado en mostrar la vida religiosa de la comunidad restando así dinamismo y fluidez a su propia realización. Por otro lado las emociones de ambas mujeres traspasan la pantalla gracias al gran trabajo interpretativo que realizan ambas actrices pero el guión, siento decir, que flaquea con tanto diálogo plagado de alusiones religiosas y está vacío de contenido y de diálogos interesantes que se echan en falta durante el desarrollo de la trama.

En resumen “Disobedience” creo que retrata a la perfección la agonía de negar lo que eres en realidad, de negarte a ti misma en definitiva y de esconderte detrás de unos patrones normativos prefijados para engañarte a ti misma respecto al concepto de felicidad y reprimiendo lo que en realidad eres y deseas.

La puedes ver en...

Valencia

Madrid

Barcelona

Sandra Gonzálvez

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