EN LA SOMBRA de Fatih Akin

EN LA SOBRA [Aus dem Nichts] de Fatih Akin

Desde los primeros años del ser humano habitando la tierra, debe existir esa sensación de provocar sufrimiento a aquellos que te han tratado mal y te han hecho daño, directa o indirectamente. Seguramente los primeros habitantes desconocían la palabra “justicia”, su significado y cómo llevarla a cabo. Mucho hemos evolucionado, aprendido y convivido como sociedad y algunos aún no tienen claro el significado de este término. Entre esos algunos, jueces. En los últimos años, corruptos, asesinos, maltratadores y narcotraficantes, ven reducidas sus penas, e incluso, saludan de lejos a la cárcel porque no entran en ella. Y ahí es cuando entra en escena la venganza. Violencia, muerte, venganza, En La Sombra.

Fatih Akin, director turco-aleman y guionista de la cinta protagonizada por Diane Kruger, nos tira a la cara un jarro de agua fría de realidad, emociones y moralidad.

La vida de Katja (Diane Kruger) dará un vuelco cuando las vidas de su marido y su hijo son arrebatadas en un atentado terrorista. La protagonista no cederá en su intento de encontrar justicia, incluso cuando decide tomársela por su mano, traspasando la delgada línea que separan la justicia de la venganza.

en la sombra

Akin divide el film en tres capítulos, como una estructura argumental sencilla de introducción, nudo y desenlace, y con una narrativa lineal, sin saltos en el tiempo ni giros de guion, centrándose especialmente en técnica y actuaciones, que hacen de En La Sombra, una película realista y dolorosa, merecedora de algo más que una preselección a los Oscar.

El primer “capítulo” de la producción alemana narra el atentado, los problemas con la familia política, los interrogatorios a los que debe hacer frente Katja y el doble juego de la policía al tratar a su marido como el culpable por su pasado. En este episodio hay dos figuras significativamente inquebrantables; Kruger y la cámara. Esa cámara que sé que tanto odiáis muchos de vosotros y que, personalmente, me da vida. Ansiedad, nerviosismo y desasosiego es lo que produce un efecto de cámara en mano que no cesa, de aquí para allá, volteando bruscamente al ritmo de los personajes, los planos estáticos durante los primeros 40 minutos del largo se pueden contar con los dedos de una mano. Que mareo. Pues no. Está tan logrado, tan bien atado a la historia y a los sentimientos de la protagonista que termina haciendo una simbiosis bella y dolorosa.

En el segundo “capitulo” la energía visual, esa hiperactividad anteriormente narrada, desaparece para dar paso a la calma, planos fijos, hay que mantener la compostura. El nudo narra el juicio, donde Katja tiene que hacer frente al relato de forenses y policía, deberá ver las caras de los culpables de la muerte de su familia y se sentará ante el juez como testigo.

El desenlace, tercer y último apartado del film, hace que vuelva el movimiento de cámara, no tan violento ni evidente como al principio, pero justo para devolvernos al estado de inquietud anterior.

Diane Kruger es En La Sombra, su desgarradora actuación hace que empaticemos con ella de una manera ciega, no dudaremos de que ella es en todo momento una víctima del terrorismo, una persona desesperada porque le han arrebatado a su familia. Una montaña rusa de emociones, desde una caída en la depresión más profunda hasta la lucha por encontrar la paz interior, llevando así todo el peso emocional de la película.

En La Sombra no habla de amor, ni de una madre/esposa coraje en busca de los asesinos. Habla de venganza, de no ver más allá, de no querer ver más allá. Pero también habla de algo muy importante que pasamos por alto demasiadas veces. Los ataques terroristas de grupos supremacistas, nazis y extrema derecha. Habla de los atentados que no se dan a conocer y de grupos terroristas que a los medios de comunicación no interesan, porque los tenemos aquí, en casa, En La Sombra.

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Maia Roig

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