EL INSTANTE MÁS OSCURO de Joe Wright

EL INSTANTE MÁS OSCURO [Darkest Hour] de Joe Wright

Un irreconocible Gary Oldman se pone en la piel de Winston Churchill en “El instante más oscuro” del director Joe Wright. La película cuenta, como su propio nombre indica, uno de los momentos más negros de la Europa contemporánea y de la vida del propio mandatario británico.

La invasión es inminente. Las tropas nazis ya controlan medio continente y su avance a Europa Occidental es imparable. Tras la dimisión de Neville Chamberlain, Churchill es elegido primer ministro para tomar la decisión más difícil de su carrera: luchar contra Hitler o aceptar el acuerdo de paz que los alemanes le ofrecen, con otro fascista, Mussolini, como mediador. No hay secretos, todos sabemos qué ocurrió entonces. Y es que según Churchill, “no puedes razonar con un tigre cuando tienes la cabeza en su boca”.

Joe Wright realiza una película sobre la entrada del Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial sin transportarnos al campo de batalla. Aquí la guerra se libra en los despachos. Mapas, reuniones, llamadas de teléfono y famosos discursos. El director nos presenta al protagonista a través de la opinión que otros personajes secundarios tienen sobre él, recalcando la singular personalidad de Churchill mediante conspiraciones y críticas dentro de su propio partido; su particular relación con el Rey Jorge o las reacciones de los miembros de su servicio personal. La cinta retrata a un Winston Churchill firme en sus decisiones, de trato difícil, apasionado de la política y con una estrecha relación con el alcohol y el tabaco. Un comunicador voraz, el único hombre válido para liderar la resistencia de toda una nación en sus horas más bajas y cambiar el curso de la historia mundial.

EL INSTANTE MÁS OSCURO

Gary Oldman interpreta magistralmente al excéntrico político bajo capas y capas de maquillaje sin perder por ello los matices. De hecho, muchos auguran ya que puede ganar su primer Óscar gracias a esta interpretación. Una interpretación donde no queda nada de Oldman porque todo es Winston. Y no sólo por el maquillaje. El actor se mete de lleno en la piel del personaje, mimetizándose con su persona. Una actuación que lo cuenta todo con sus ojos. Unos ojos que lo dicen todo. Obstinado, seguro de sí mismo, radical; pero también humano e incluso tierno. Las encargadas de mostrar el lado más humano de Churchill son dos mujeres: su esposa (Kristin Scott Thomas); y su secretaria (Lily James), quien entra a trabajar para él poco antes de ser elegido Primer Ministro. Pequeños toques de humor acercan al espectador a un personaje icónico.

El instante más oscuro queda retratado por una fotografía sobresaliente, muy marcada, jugando con el espacio negativo para crear una sensación de claustrofobia. Lugares cerrados, espacios reducidos plagados de humo (el de los puros de Churchill). Despachos, pasillos, y personas trabajando a un ritmo frenético. Máquinas de escribir y teléfonos. Luces y sombras. Y un vagón de metro plagado de civiles asombrados el día en que Churchill se acercó al pueblo para conocer su opinión (o para reafirmar la suya propia).

La puedes ver en...

Valencia

Madrid

Barcelona

Raquel Soto Llácer

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