THE FLORIDA PROJECT de Sean Baker

The Florida Project

THE FLORIDA PROJECT de Sean Baker

UNA ODA AL MEJOR VERANO DE TU INFANCIA

Libertad, juegos, correr sin descanso, sol, agua, helados, amigos, travesuras... bienvenidos a The Florida Project, bienvenidos al recuerdo de los grandes veranos de vuestra infancia ésos en los que no había reloj ni hora de ir a dormir, donde los días transcurrían empalmando un juego tras otro bajo el Sol abrasador y donde la libertad y la vida corrían galopantes por nuestras venas exprimiendo cada minuto al máximo sin miedos ni preocupaciones.

Dirigida por Sean Baker, este inspirador y colorido drama social al más puro estilo del cine independiente americano es una oda a la libertad y al ingenio que la crisis y la pobreza obligaron a muchos a agudizar para poder sobrevivir a duras penas.

En un motel a escasos metros de Disneyworld habitantes de lo más variopintos conviven en su día a día intentando sobrevivir a una marginalidad de la que es difícil salir.

The Florida Project, a su vez, es también el ejemplo de cómo el “american dream” no siempre se lleva a cabo y de cómo sus personajes permanecen aislados y casi al margen de la sociedad en un motel en el que, a modo de comuna, sus habitantes se ayudan entre ellos y en el que los pequeños de esas desestructuradas familias juegan, ríen y bailan al margen de los problemas de sus mayores, aprendiendo también a sobrevivir adoptando mil recursos para salirse con la suya siguiendo los ejemplos que ven día a día en sus padres o cuidadores.

The Florida Project

De entre todo el maravilloso reparto de la cinta, un cautivador y sorprendentemente tierno Willem Dafoe se erige en guardián y casi ángel de la guarda de todos los habitantes del motel (el cual regenta), salvaguardando la paz y la ética moral en la medida de lo que puede. Dafoe opta al Oscar a Mejor Actor de Reparto y aunque, sin duda, tiene gran competencia con los dos varones de “Tres anuncios a las afueras”, lo cierto es que su mágico personaje de Bobby le da posibilidades y le sitúa en la carrera por la estatuilla dorada.

Mención propia merecen los niños de la película, sobre todo, el personaje de Moonee interpretada por Brooklynn Prince, que sin duda es una niña prodigio que parece que lleve toda la vida frente a las cámaras. Natural, pizpireta, lista, juguetona y rebelde, su personaje cautiva de una manera tan maravillosa que ella solita consigue teletransportarnos a los tiempos de nuestra niñez logrando sacar al niño y niña que todos llevamos dentro.

Con una magistral y colorida fotografía donde la luz acapara cada uno de los planos y donde las múltiples historias de los personajes encajan entre sí a modo de puzle para mostrarnos una radiografía social casi documental de los efectos colaterales de la crisis financiera.

La belleza de los desamparados, la América desarraigada, los “marginados” de la sociedad que, pese a su precariedad viven libres sus vidas haciendo lo que quieren ajenos a normas sociales y leyes. Este pequeño reducto de total libertad contemporánea que contrasta con esa idílica imagen de felicidad que presupone Disneyworld es la yuxtaposición perfecta a una cinta que insufla ansias de vida y libertad. En resumen, una película que no os debéis perder.

La puedes ver en...

Valencia

Madrid

Barcelona

Sandra Gonzálvez

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