120 PULSACIONES POR MINUTO de Robin Campillo

120 pulsaciones por minuto

120 PULSACIONES POR MINUTO [120 battements par minute] de Robin Campillo

La lucha contra el SIDA ha sido, desde principios de los 80, una guerra sin cuartel no solo contra el virus, si no contra farmacéuticas, gobiernos y poderes públicos que desoyeron a la mayoría de infectados por una sola razón: La falta de humanidad e interés hacia los grupos que sufren la enfermedad.
Toxicómanos, prostitutas y el colectivo LGTBI son las agrupaciones que se vieron más afectadas por el VIH. Apartados y menospreciados por una sociedad conservadora, tuvieron que plantar cara solos a un mundo cegado y dormido.

Una de las asociaciones que dijo basta y empezó la batalla por sus derechos fue Act Up. Creada en Estados Unidos a finales de los ochenta, su división francesa se instituyó en 1989. En esa época, Francia era el país europeo con más afectados por el SIDA y los activistas, hartos de promesas incumplidas y esperanzas rotas decidieron presionar al gobierno, ministerio y la farmacéutica Melton Pharm, fabricante de un nuevo medicamento que no estaban dispuestos a facilitar.
Ante la falta de un plan real de prevención, las manifestaciones y acciones contra los poderes fácticos de principios de los noventa fueron en aumento.
120 Pulsaciones Por Minuto, película francesa dirigida por Robin Campillo, narra la historia de un grupo de activistas de Act Up París dispuestos a dejarse la piel por tener un trato justo frente al SIDA.

El director francés consigue abrir los ojos de un espectador adormecido por la sociedad y acallado por los medios de comunicación gracias a esta espectacular cinta, en la que separa la historia en dos tramas. El ansia de lucha, justicia y anhelo de igualdad del grupo Act Up y la dulzura, ilusión y pasión de una relación marcada por una enfermedad letal y un activismo enérgico por seguir con vida.

 

120 pulsaciones por minuto

Las transformaciones y aleación de planos son una hermosa metáfora de la vida de estos activistas, vida que bien conoce Campillo, dado que fue militante de la asociación. Este pequeño detalle hace que el guion sea un perfecto relato sobre las asambleas y las historias personales de cada uno de los personajes de la película que, sin ahondar en profundidad en cada personalidad forman un grupo fresco y efusivo.

Jeanne Lapoirie, directora de fotografía de la cinta, construye a través del encuadre y la iluminación una historia visual intimista, detallada y trabajada con desenfoques que llaman la atención por el gran poder que ejerce sobre los diálogos.

120 Pulsaciones Por Minuto deja KO a un gobierno francés deshumanizado, a un ministro de sanidad ausente ante la premura de la situación y a una Unión Europea indiferente, que, no olvidemos, ya existía en aquella época mortífera, donde la plaga se llevó por delante a millones de personas durante su expansión.

Han pasado más de 20 años y los gobiernos siguen estando ausentes, la Unión Europea no cesa en dar consejos y lecciones de humanidad, mientras su indiferencia sigue siendo la misma ante el SIDA, la hepatitis y los refugiados; SILENCIO=MUERTE.

La puedes ver en...

Madrid

Maia Roig

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