THE SQUARE de Ruben Östlund

THE SQUARE de Ruben Östlund

En 1960 el maestro Federico Fellini estrenaba La Dolce Vita con Marcelo Mastroianni y Anita Ekberg. Considerada uno de los mayores hitos de la historia del cine, narra el día a día de un acomodado tras la Segunda Guerra Mundial. Esta corriente cinematográfica fue bautizada como Neorrealismo Italiano, como reacción a una guerra que había dejado al país en la más absoluta miseria económica y humana. Esta corriente se caracterizaba por mostrar las condiciones sociales más auténticas, dando pleno protagonismo a los sentimientos de los personajes, alejándose del cine histórico que había reinado en el fascismo.

La Dolce Vita no volverá a repetirse como tal, Fellini no regresará para regalarnos tres horas de ver la vida pasar mientras Ekberg grita “¡Marcelo, Marcelo!” metiéndose en la Fontana Di Trevi, pero siempre quedará en la memoria para poder compararla, a bien o a mal, con otras producciones cinematográficas.

Y esta vez les toca a Ruben Östlund y su comedia The Square recrear sutilmente la obra de arte de los 60. El director sueco, acompañado de Elisabeth Moss y Claes Bang en el reparto, utiliza la sociedad de hoy en día para hacer una sátira de la comunidad del siglo XXI. Christian es el manager de un museo de arte moderno y contemporáneo que se encarga de la nueva exposición, la cual causará un enorme revuelo a causa de la campaña publicitaria.

Pero, parece ser que, en la película, esto es lo de menos, puesto que la ironía, el sarcasmo y en cierto modo la justicia poética serán las encargadas de ajusticiar a la frialdad, la arrogancia y el despotismo de la sociedad moderna, la cual ayuda a salvar vidas perteneciendo a ONG’s, pero nunca lleva nada suelto para darle a un mendigo.

the square

Östlund  se encarga de denunciar los prejuicios y la incapacidad de reacción de las clases altas y los acomodados con potentes gags visuales y sonoros, angulaciones de cámara extremas, como son los planos cenitales y nadir, dando una fuerza poderosa a cada una de las imágenes del cuadro. Los planos totalmente estáticos y el movimiento único y exclusivo de los actores, privando de una forma extraordinaria el movimiento de cámara, logra obtener un símil narrativo perfecto con uno de los grandes interrogantes de la película: ¿Dónde está o cuál es el límite de la libertad de expresión?

En cuanto a las actuaciones de los protagonistas, perfectamente Bang podría ser nuestro Marcelo, un hombre poderoso, acomodado y culto, que utiliza todo lo anterior para moverse como pez en el agua en un mundo tan competitivo y desafiante como el arte.

Elisabeth Moss, que ya destacó en Mad Men y recientemente nos ha dejado ojipláticos en The Handmaid’s Tale, se reinventa en la comedia, la periodista americana que, con la ingenuidad que suele caracterizar a los personajes de Moss, se adentra en el museo sueco para descubrir los secretos más recónditos del arte moderno. Al igual que Anita en la fuente, Anne, el personaje de Moss, será la persona que agite el interior de Christian, pero en vez de de estar ubicados en la mismísima fuente barroca lo estarán en una sala donde una escultura de sillas apiladas se abre paso a la modernidad de este loco siglo que vivimos.

La puedes ver en...

Valencia

Madrid

Barcelona

Maia Roig

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