SPOOR de Agnieszka Holland

Cartel SPOOR

SPOOR [Pokot] de Agnieszka Holland

“La matanza selectiva ayuda a mantener el equilibrio de la naturaleza.”

Matanzas al grito de Olés, fiestas populares donde los animales son maltratados y vejados de la manera más atroz posible. Personas que abandonan a sus perros, los golpean y matan por simple entretenimiento. Tradición, fiesta, españolidad, barbarie colectiva en un ruedo donde cómplices vitorean a un asesino y su cuadrilla.

Y cuando se intenta hacer entrar en razón a esta gente, sus argumentos son tan hartamente inteligentes y razonados que terminan por decir cosas como:

“Sin corridas, el toro de lidia se extinguiría” Refranero popular.

“Si el toro sufriera, se iría” Enrique Ponce.

“Con esa carga de adrenalina, el dolor tarda 20 minutos en llegar al cerebro” Jaime Ostos.

“El toro es… un toro, y amigo no puede ser porque no habla, y enemigo tampoco, porque tampoco habla” Talavante, El Pensador.

Como la gente de a pie no tiene mente, comprensión ni razonamiento para rebatir a estos grandes filósofos de la tradición y el folklore español, hay que recurrir a cineastas polacas para que les enseñen lo que significa amar a un animal, lo que significa querer la libertad y creer en la igualdad, en dejar de tratarlos como objetos para comenzar a considerarlos lo que son, seres vivos.

Spoor, dirigida por Agniezka Holland, que junto a Stepán Hulík adaptan la novela de Olga Tokarczuk a un guion que pretende ser el comienzo de un thriller policíaco, pero que va más allá y da una lección de humanidad, solidaridad y resistencia a un espectador que esperará ver algo más, mientras todo pasa delante suyo, sin darse cuenta de que la posible pérdida de atención hará que se olvide de la vitalidad del film.

spoor

Duszejko es una ingeniera jubilada, aficionada a la astrología, que da clases de inglés en la escuela del pueblo, amante de la naturaleza y los animales, reside en las montañas, donde, desgraciadamente, convive con cazadores que la tratan de chiflada y radical. La vida de Duszejko cambiará con la silenciosa y extraña desaparición de sus dos perras, su única compañía, y con los misteriosos asesinatos, a manos de lo que parecen animales salvajes, de algunos de sus vecinos.

La película está llena de detalles preciosos, de unos planos aéreos que hacen que nos perdamos en la inmensidad de unas localizaciones perfectas y de unas panorámicas de seguimiento que acompañan a los personajes, dando vida a los sentimientos, unos primerísimos primeros planos de unas bocas, unos labios, soltando palabras llenas de veneno y odio, unos cambios de color, de tonos azul tristeza a dorados esperanza y confianza. Un etalonaje arduamente trabajado conlleva dirigir una película fotográficamente magnífica.

Esos preciosos detalles llevan a grandes contrapuntos fílmicos, una sociedad conservadora y corrupta donde la iglesia, como siempre, apoya al más poderoso, la cual espeta a una mujer desesperada que los animales están al servicio del hombre y que hay que seguir el orden natural que creó Dios.

Una cinta con un planteamiento tan simple como el de Protagonista-Antagonista, sin grandes subtramas a su alrededor, pero con una música que despierta todos los sentidos, con la perturbación de cada disparo de escopeta, con la impotencia de cada animal caído.

Spoor es Duszejko, libre, comprometida, cariñosa, que no usa su nombre. La ternura de una anciana jubilada que de vez en cuando da clases de inglés a los niños del pueblo, los cuales la adoran, pero que abandona el perfil de animalista afable para ser una activista cabreada que lucha incesante para que termine la caza furtiva.

Spoor es la violencia, crueldad, barbarie y atrocidad de una sociedad caduca, con un ciclo nuevo inevitable, que se ve neutralizada por la belleza, delicadeza y suavidad de cada plano de esta película.

La puedes ver en...

Valencia

Madrid

Barcelona

Maia Roig

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