THOR: RAGNAROK de Taika Waititi

Thor Ragnarok

THOR: RAGNAROK de Taika Waititi

-"Thor, son of Odin"

-¡Surtur, son of... a bitch!"

Estas palabras son pronunciadas incluso antes de alcanzar el minuto diez en el cronómetro de la hipérbole que es 'Thor: Ragnarok', y son, para mí, la declaración tajante de que el incombustible director neozelandés Taika Waititi se ha hecho con la película y todo lo que rodea al personaje. 

En un principio, el fichaje de este singular individuo dejó un interrogante sobre las cabecitas de todos los fans del famoso dios nórdico; más aún después de un primer tráiler orientado hacia lo hortera, lo cutre y lo alocado. ¿Genialidad o bodrio? Esto se preguntaban muchos de los futuros espectadores; pero quienes conocíamos las virtudes del director, con tan prominente talento en la comedia y el revestimiento de emotividad en ella, no lo dudamos por un sólo momento. Y aun así nos ha sorprendido, pues este señor, tanto o más excéntrico que su propio nombre, ha atravesado la fina barrera de sentido común que se imponía y ha creado la película más arriesgada de Marvel hasta la fecha -y mi preferida, ya que estamos-; en parte gracias a, esta vez sí, la libertad creativa total que le ha dado el estudio en sus quehaceres. 

Porque si algo deben tener claro es que a Waititi se la suda todo y hace lo que le da la gana.

Thor se encuentra preso al otro lado del universo tras la pérdida de su Mjolnir y con el objetivo de volver a Asgard a tiempo para impedir el Ragnarok, que significaría la destrucción total de su planeta. Pero antes deberá sobrevivir a una competición letal de gladiadores en la que Hulk es partícipe y encontrar un modo de escapar para hacer frente a la causante de la ruina de su pueblo: Hela, la diosa de la muerte.

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Desde la no muy notable -aunque sí correcta- shakespeariana discusión paternofilial  que servía de apertura para el personaje de la mano de Kenneth Branagh, Thor no había visto experimentado un desarrollo lógico ni un acierto tonal adecuado en ninguna de sus participaciones en el MCU. Hasta ahora.

Lo que desconocían sus encargados es que el factor más importante a la hora de adaptar al dios del trueno recaía sobre su potente alter ego: el actor que le da vida. Puesto que Chris Hemsworth siempre ha poseído una intensa vis cómica, vista de reojo en 'Los Vengadores' y en 'Blancanieves y la Leyenda del Cazador' y totalmente manifiesta en 'Ghostbusters' y la magnífica 'Cabin in the Woods'-, explotarla era el paso más racional para un actor al que la  comedia le viene como anillo al dedo; pero no nos engañemos, a Thor también.

La principal característica del personaje y aquello que define su personalidad es ser categóricamente apto para empuñar su martillo, el Mjolnir, objeto que sólo los seres dignos de él pueden poseer. Para ello, requiere de una moralidad perfectamente equilibrada, claro que, eso no significa que no pueda tener aristas en su carácter. Y son estas las que se han explotado en 'Ragnarok' hacia la única dirección adecuada para ello: la comedia. El engreimiento, la torpeza y la bondad infantil de Thor se entremezclan con su sentido del deber y un heroicismo latente más allá de la épica. Ahora, por fin, se constituye como un personaje en toda regla y se posiciona en primera plana a la altura del resto de sus vengadores compañeros.

Hubiera sido imposible sin Waititi diluyendo su escabroso pasado con un borrón y cuenta nueva -en clara alegoría de la mitología del Ragnarok- para, con toda naturalidad, y haciendo que el espectador dé rápidamente por sentado la nueva directriz del héroe, establecer unas férreas bases al futuro del personaje. Porque, sin duda, este no es su cierre. ¡O al menos nadie espera que lo sea!

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Pero no sólo de rescates va la cosa. En su paso por Marvel, Waititi ha tratado de resultar lo más transgresor posible ideando un mundo de tecnofantasía deliciosamente ochentero -sin estar al servicio de la nostalgia, tan en boga estos días- e implementando de manera imprevisible la comedia absurda y slapstick, tan descerebrada que uno aún no se explica cómo puede causar tal cantidad de carcajada, y a la vez, tener tiempo para profundizar en los personajes -que lo hace-, a través de toda una anarquía de diálogos y tramas emanando desde el núcleo de la película: Sakaar, el planeta-vertedero-coliseo más grande de la galaxia. El hilo inquebrantable de comedia, casi parece una sucesión de sketches tan hilarantes y continuados que, rápidamente, se siente remordimiento por haberla visto una vez y no poder captar, a tanta velocidad y en tan poco tiempo, su imposible tormenta de referencias y diversión. 

Revengers, ¡assemble!

Pero Thor y Chris no están solos, vienen acompañados por todo un plantel de secundarios que en uno u otro momento adquieren relevancia tanto humorística como dramática y de crecimiento personal. Es difícil quedarse con uno, todos son tan absolutamente geniales que verlos abandonar la pantalla causa aflicción. En primer lugar, con el dúo a lo Bud Spencer y Terrence Hill de Thor y Hulk, que da lugar a la aparición de un totalmente pasado de rosca y divertidísimo Mark Ruffalo interpretando al descolocado -con razón- Bruce Banner como nunca antes lo habíamos visto, y como, desde luego, queremos seguir viéndolo; pasando, a su vez, por Valkyria, el mejor personaje femenino de Marvel hasta la fecha e, incluso por encima de Tony Stark -aunque no en el cine-, la alcohólica más prominente; y concluyendo la agrupación de los Revengadores con Loki jugando a su juego de claroscuros desde un prisma muy desenfadado y provechoso.

Entre los villanos encontramos, asimismo, verdaderas joyas. Cate Blanchett está absolutamente arrebatadora tomándose en serio su difícil papel y sobreactuando maleficientemente sin caer en la parodia; conjurando uno de los villanos, tal vez, menos complejos de la franquicia, pero, también, uno de los más carismáticos. Por otro lado, Jeff Goldblum siendo lo más Jeff Goldblum posible -Jeff Glodblum al cubo y hasta a la cuarta-, brinda un amanerado y justo, aunque violento, señor de Sakaar; que sacará más de una sonrisa y alguna que otra risotada.

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En 'Ragnarok' la historia está al servicio del humor, sin embargo, al mismo tiempo es capaz de fluir por sí misma. En una incesante aceleración de color y cachondeo en la que no hay tiempo para dar explicaciones o contextos anteriores; en la que el director, como acostumbra, piensa que lo único que sería más absurdo que lo relatado es tener que insultar nuestra inteligencia. Waititi entiende a la perfección su mitología y piensa que es buena idea aprovechar para reírse con ella, mientras, sí, se parte la caja de las absurdeces de las películas que la preceden -Thor relatando y efectuando las mismas palabras y gestos de Natasha a Hulk para calmarlo es todo un espectáculo-.

Porque podríamos quedarnos con que la iconoclastia de la película está pensada hacia el simple y llano humor, pero es más que eso, es una cinta de actores, de personajes y de narrativa, es un proceso de limpieza y avance, donde la capacidad de los personajes de generar el mayor de los ridículos en sus distintos comportamientos -como las numerosas caídas y golpes que se autoinfligen los protagonistas-, anticipa en estos mismos la inclinación y consecución hacia la emoción y la epicidad; sin dejar que su patente parodia caiga en la parodia total y, aun pudiendo pensar lo contrario, tomándose muy en serio y creando una identidad palpable. Desde luego hace desear que todas las películas de Marvel fuesen similares. Pero hasta que no terminen de echarse a la piscina y dejen conservar la esencia a sus directores dentro de todas sus planificaciones -aunque lo parezca, Guardianes de la Galaxia no tiene demasiado de Gunn-, no alcanzarán todo el potencial logrado aquí.

Porque no sé qué más se le puede pedir a una película ya de por sí altamente desmitificadora y con un trasfondo más oscuro del apreciado a simple vista, en la que además, la travesía al conflicto final se produce a lomos de una nave orgiástica con fuegos artificiales y mesa de DJ incluida, donde hay bromas sobre el pene de Hulk, dioses nórdicos empuñando rifles láser, combates de gladiadores, peleas kaiju, Led Zeppelin y electrocuciones al dios del trueno... En definitiva, 'Thor: Ragnarok' es una gran película. 

La puedes ver en...

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