A GHOST STORY de David Lowery

A GHOST STORY

A GHOST STORY de David Lowery

"UNA REFLEXIÓN SOBRE LA MUERTE, EL PASO DEL TIEMPO Y LA HUMANIDAD"

Como su propio nombre indica, A Ghost Story es una historia de fantasmas, no hay trampa ni cartón. Basada en una idea muy simple, que podría haberse inspirado en cualquier corto de estudiantes de audiovisuales, el trabajo que nos propone David Lowery alcanza (siempre que te metas en la historia) una profundidad y un calado sobre cuestiones trascendentales y metafísicas pocas veces vista en otras películas de esta misma temática.

Plagada de planos prácticamente estáticos y con la música, compuesta por Daniel Hart, como hilo conductor de absoluta importancia en el film, la historia comienza mostrándonos breves fragmentos cotidianos de la vida de una pareja encarnada por Casey Affleck y Rooney Mara y de cuando éste muere en un accidente de coche y al llegar el supuesto momento de caminar “hacia la luz” y adentrarse en el más allá decide renunciar al descanso eterno para volver a la casa donde vivía con su pareja y seguir cerca de ella sin abandonarla. Es a partir de este momento cuando el espectador debe sumergirse en la historia sin prejuicio alguno y sentir el dolor de la joven por la pérdida de su pareja. Sentir, por ejemplo, cómo agoniza por tener que vivir sin él y cómo va afrontando el duelo poco a poco pasando por todas las fases que éste conlleva.

Durante toda esta parte del metraje observamos a una fantástica Rooney Mara capaz de transmitirnos ese nudo en el estómago que siente sin necesidad de terciar una sola palabra, sin necesidad de que pase prácticamente nada en escena, y ésta es, precisamente, la grandeza de esta cinta. Sentimos cómo sobrevive sin querer hacerlo, cómo actúa por inercia inundada por el dolor de la pérdida y lo hace bajo la atenta mirada del fantasma de su pareja que la observa en cada uno de sus movimientos y que asiste al dolor de ella pero también a como poco a poco va rehaciendo su vida en todos los aspectos y termina abandonando la casa que en otro tiempo fue el hogar de ambos.

Es aquí cuando el fantasma, anclado a ese lugar, asiste a la condena de ver pasar el tiempo y a los diferentes inquilinos de la casa.

A GHOST STORY

David Lowery nos transmite a partir de aquí la idea de que el tiempo tal y como lo conocemos ya no existe. No sabemos si lo que está pasando es posterior o anterior a los hechos, y en este vaivén de diferentes inquilinos el fantasma sigue ahí, condenado a no poder escapar por tener todavía algo pendiente, un vínculo que le sigue anclando a ese lugar y que no le deja encontrar la paz...

Este tipo de reflexión acerca del paso del tiempo, de la insignificancia de nuestra existencia a través de los siglos y de cómo nuestra especie evoluciona o involuciona sin saber que, quizás, vamos encaminados a volver al origen de nuestra existencia por estar asolando el planeta en el que habitamos me parece sublime. Por supuesto que todo esto son conjeturas mías totalmente subjetivas sobre cómo he entendido la película y que puede que vosotros penséis que se refiere a otro tema, pero en lo que sí creo que coincidiremos es en esa preciosa reflexión que se da pasado el ecuador de la cinta donde casi a modo de charla etílica asistimos a un discurso sobre la trascendencia de la humanidad, sobre lo que dejará o no dejará huella en ella y de cómo hay obras maestras como la Novena Sinfonía de Beethoven que, por muchos siglos que pasen, y mucha desolación que exista en la humanidad alguien silbará en algún momento y esa melodía seguirá transmitiéndose aunque estemos en los albores de un nuevo tiempo para la humanidad tras la casi destrucción de la misma.

Por todos estos motivos, A Ghost Story es una historia de fantasmas, sí. Y nos vemos reflejados en Rooney Mara viéndola rota de dolor incapaz de poder seguir adelante sin su ser más querido; al igual que lo hacemos cuando la observamos en la cama que compartía con él sin atreverse a lavar las sábanas que aún conservan seguro su olor. Pero A Ghost Story es también una profunda reflexión sobre cómo esa pérdida, tan grande para alguien, no es nada en comparación con el paso del tiempo ni con la historia de ese lugar o de los habitantes que allí vivieron años o siglos atrás.

La puedes ver en...

Valencia

Madrid

Barcelona

Sandra Gonzálvez

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