EN LA VÍA LÁCTEA [On the Milky Road] de Emir Kusturica

En la Vía Láctea

Después de casi una década sin saber nada del aclamado director serbio capaz de ganar en dos ocasiones la Palma del festival de Cannes, se estrena en España su última película, que cuenta con él mismo como protagonista y con una maravillosa Mónica Bellucci.

En plena guerra de la antigua Yugoslavia, Kosta es un lechero que recorre todos los días el mismo camino en su burro para hacer llegar la leche a los soldados. Recibe la adoración de una hermosa muchacha (Sloboda Micalovic), que sólo sueña con poder casarse con él algún día, y con casar a su hermano, un héroe de guerra. En su búsqueda de la mujer perfecta para su hermano, encuentra a una mujer italiana, de una belleza deslumbrarte, que se estaba refugiando y escondiendo de su ex marido. Aunque los planes para la novia (Mónica Bellucci) eran en principio otros, el destino hará que en medio de la guerra surja el amor entre Kosta y ella, y les obligará a huir de aquellos que buscan separarles.

Aunque llevábamos ya algún tiempo deseando que el director se manifestara con alguna otra obra de arte, como Underground (1995) o Gato negro, gato blanco (1998), no nos ha conseguido sorprender de la manera que esperábamos, al menos no en el sentido bueno de “sorprender”.

Nos sorprende que aún con el gran talento demostrado a lo largo de los años, el serbio no haya sabido salir de su estancamiento y haya vuelto a repetir paso por paso todos los tópicos que ya encontrábamos en sus películas, de un modo en el que parece que Kusturica ha copiado al propio Kusturica: la violencia lírica, el sentido del humor negro, el paisaje balcánico en guerra…


Monica Bellucci

Nos sorprende el uso desmedido de los animales, que aparecen en la película como si fueran otros personajes más, pero no con el mejor final posible (no sé si en alguna película mueren más cantidad de animales que es esta), pero que desde luego ayuda a darle ese toque de fábula a la hipérbole de realismo mágico de Kusturica.

Cómo no, también nos sorprende que el director se haya atrevido a dar el paso como actor, pero lo que nos sorprende más es que se haya atrevido con el papel protagonista, cuando su escasa experiencia crea a un personaje casi inexpresivo, plano, con la misma actitud mientras toca el piano que mientras acribillan a tiros a todas las personas a las que tiene aprecio, el cual podría dar mucho más de sí con un mayor trabajo gestual.

Lo que no nos sorprende es el uso de una banda de música creada por el mismo director, y en este caso con la colaboración de su hijo. Un detalle característico del director, presente en todas sus películas.

Y esta crítica no podría terminar sin hablar de la coprotagonista, Mónica Bellucci. A las órdenes del genial director, consigue crear una identidad  casi redonda de su personaje, es en una misma persona hermana, amiga, mujer, niña, madre y guerrera. Ella misma nos confiesa que el rodaje de la película (el cual ha durado 4 años) ha supuesto para ella un antes y un después, ha madurado con el personaje, el cual ha supuesto una reflexión casi poética del papel de la mujer en el cine. Según la actriz, la visión de la mujer en el cine está cambiando porque las mujeres estamos haciendo que cambie, la mujer que se mostraba en la pantalla no era del todo la mujer que existía en la realidad, y si se están aportando nuevos puntos de vista es porque la sociedad está viendo que la mujer no es un ser limitado a una sola faceta.

La puedes ver en...

Valencia

Madrid

Barcelona

Andrea Sánchez Noguera

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