VERANO 1993 de Carla Simón (2017)

Me gusta ir a ver una película sin conocer poco más de lo que me sugiere su cartel, y normalmente suelo acertar el argumento principal. Con VERANO 1993 esperaba encontrarme un relato de amor de verano con gusto a años 90, a las verbenas catalanas y a la frescura y la belleza del verano, hasta que me miraron los ojos de la pequeña Frida (Laia Artigas).

Carla Simón está detrás, y delante, de esta historia, la suya. Su primer largometraje, producido por Inicia Films junto a Avalon, se ambienta en 1993, centrándose en la vida de Frida, una niña de seis años que acaba de sufrir la trágica pérdida de su madre, y se encuentra totalmente huérfana. Tras ser adoptada en la familia de su tío materno, Frida tiene que hacer frente a la tristeza del recuerdo de su madre, y sobre todo a su ausencia, a la vez que busca adaptarse a su nueva familia, ver a su prima como hermana, y afrontar las dificultades de sentirse querida por sus nuevos padres.

Prácticamente sin palabras, y desde el punto de vista de la pequeña, Carla Simón cuenta con una delicada belleza expresiva esta dura situación, como una niña se ve obligada bruscamente a crecer antes de tiempo, a afrontar el dolor de forma seca y reprimida, que es como más duele.


Verano 1993

Una naturalidad excepcional, con continuos primeros planos y cámara en mano, es lo que consigue desarmar y atrapar al espectador, sumado a la espectacular y tierna complicidad que transmiten Laia Artigas y Paula Robles (Anna) las dos niñas de 6 y 3 años que cargan de forma admirable con el peso de la película con simples gestos y juegos.

Además de la dificultad de la pequeña Frida, también nos encontramos con el papel que deben afrontar los adultos. David Verdaguer y Bruna Cusí interpretan a sus tíos, que buscan conseguir que Frida sienta el cariño que todo niño necesita de sus padres, aunque les resulte más difícil de lo que esperaban.

Una película preciosa, luminosa, sensible, perfecta, conmovedora y deslumbrante, que termina con una catarsis emocional creada por la tensión constante y acumuladora que se vive a lo largo del relato acompañando a los sentimientos de Frida.

Tras llevarse los halagos de la crítica en la Berlinale con el premio a la Mejor Ópera Prima, y la Biznalga de oro en el pasado Festival de Málaga, VERANO 1993 se estrena este 30 de junio en cines.

Carla Simón consigue hacer convivir el dolor con la ternura y la comedia de forma sutil y maravillosa, con un guion perfectamente construido que te encoge el corazón y te trasporta a su verano, el verano que ni una niña de seis años, ni nosotros, podremos olvidar.

La puedes ver en...

Valencia

Madrid

Barcelona

Margarita Alba

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