WHEN WE RISE (2017) de Dustin Lance Black

when we rise
Esta miniserie norteamericana producida por ABC Studios y protagonizada por Guy Pearce, Mary-Louise Parker, Jonathan Majors y Emily Skeggs entre otros, cuenta las luchas personales y políticas del colectivo LGTB por conseguir la igualdad de derechos, desde el conocido Stonewall en 1969, donde surgieron una serie de manifestaciones en protesta contra las redadas que se hacían en el club neoyorquino Stonewall Inn, impulsor del movimiento LGTB.

El oscarizado Dustin Lance Black (Mi Nombre Es Harvey Milk) escribe y dirige este sublime docudrama, repasando en 4 capítulos las verdaderas atrocidades, injusticias y vejaciones diarias que sufrió, y todavía sufre en algunas partes del mundo, el colectivo LGTB, abarcando desde 1971, donde los protagonistas empiezan sus historias, hasta 2013, con la legalización definitiva del matrimonio entre parejas del mismo sexo.

Utilizando en cada uno de los capítulos simbología que todos entenderemos y reconoceremos, entremezclando ficción y realidad y la brillante voz en off de Guy Pierce que despertará el espíritu luchador y reivindicativo del espectador, respaldado todo por planos e iluminación que narran la historia por si solos y de una banda sonora sublime, acompañando a los activistas en cada momento y haciéndose un hueco como protagonista de la historia del movimiento LGTB, sonando desde I’d Love To Change The World, You Make Me Feel, Oh Happy Day o Tie Your Mother Down hasta Thinking Of You, hacen de When We Rise la serie-documental de temática LGTB por excelencia.

ES HORA DE QUE LUCHEMOS

1971. Un joven activista de Arizona, Cleve Jones, deja a su familia para mudarse a San Francisco después de haberle contado a su padre, un psiquiatra dispuesto a “lobotomizar” a todo aquel que se declare homosexual, su orientación sexual. Un marine afroamericano, Ken Jones, deja Vietnam tras perder a muchos de sus compañeros en una misión y es destinado a San Francisco. Una activista por los derechos de las mujeres, Roma Guy, decide abandonar Boston para seguir su lucha en San Francisco.

Pero, ¿que había allí? Activistas de todo tipo acudían esos años a la ciudad en busca de refugio, desgraciadamente, el alcalde, junto con la policía y gracias a la ayuda de algunas iglesias, arrestó a 2800 gais en un año, convirtiendo la “Tierra Prometida” en un infierno para todo aquel que se trasladaba allí buscando asilo.

Los movimientos por las mujeres tienen una lucha interna, ya que muchas no están a favor de aceptar trabajar con hombres que estén a favor de la igualdad de derechos, pero se conciencian de que trabajar unidos les ayuda a defenderse mejor de la policía. Mientras tanto, gracias al marine afroamericano, podremos reflexionar sobre los actos racistas y discriminaciones dentro del colectivo LGTB. Todos ellos luchan por causas distintas, pero se darán cuenta de que hay una cosa que les une en una misma guerra.

“No somos una amenaza, no somos una distracción y no permaneceremos en silencio más tiempo.”


When We Rise

EL ARCOIRIS, UN ACTO DE LA NATURALEZA, COMO TODOS NOSOTROS

1977. Los tres protagonistas han encontrado su hogar, donde se sientes seguros y libres. Cleve forma parte de las campañas de Harvey Milk, primer político abiertamente gay elegido para ocupar un cargo público en los Estados Unidos. Ken tiene pareja, trabajo y estabilidad, además, forma parte de la junta del club que lo echó años atrás por ser afroamericano gracias a su amigo Gilbert Baker, el diseñador de la bandera LGTB y dueño de la frase que encabeza este apartado, y Roma recauda fondos para construir un edificio donde dar ayuda psicológica y judicial a mujeres que lo necesiten.

Así, una vez más, con la lucha unitaria de todos ellos y con la creación de la bandera del colectivo para desterrar al fin el símbolo que los representaba, el triángulo rosa, utilizado por Hitler para marcar a los homosexuales durante el Holocausto, nace la primera marcha LGTB, donde se reivindicarán los derechos de todos aquellos que fueron eran y siguen siendo discriminados. Libertad. Libertad que se verá manchada y oscurecida por el, ya conocido por todos, asesinato de Harvey Milk a manos de Dan White, un ex-policía que se defendió argumentando que fue culpa de la comida basura que ingería, sorprendentemente, se libró del cargo de asesinato, siendo sentenciado por homicidio.


When We Rise

ESCRIBID SUS NOMBRES

1981. Las desgracias nunca vienen solas, y menos para el colectivo LGTB, para el cual no parece haber descanso ni tregua a la hora de luchar por la igualdad de derechos. El asesinato de Milk fue un duro golpe para el movimiento, que se sentía herido de muerte, además empezó a haber retrocesos sociales en cuanto a la aceptación de la visibilidad, siendo, otra vez, víctimas de agresiones homófobas. Con el ánimo destrozado por aquello, llegaría otra asesina, esta vez letal y cruel. El SIDA. La aparición de la mortal epidemia será otra de las muchas excusas que tendrá la sociedad retrograda del país de las libertades, Estados Unidos, para discriminar y excluir a todo aquel que fuese diferente. Todo cambiará cuando las instituciones se den cuenta de que el SIDA no hace marginaciones a ningún género ni condición sexual. En esta sociedad estamos acostumbrados a ver perder al pobre, al que pertenece a la minoría, al que no sigue las normas, pero esas personas son supervivientes, supervivientes de un mundo que no deja espacio ni sitio seguro para ellos, porque no piensan, no actúan o no son como la mayoría. Eso pasó con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, que pertenecía a una minoría, y por esa razón no hacía falta investigar, ellos se lo habían buscado, “castigo divino por ser homosexuales”, “lección de Dios por ser unos pecadores”, pero el colectivo LGTBI es luchador, son supervivientes y por ello mismo crearon un gigantesco edredón, de piezas individuales, con los nombres de todos aquellos que perdieron la lucha contra el SIDA y llevando el manto a los pies de La Casa Blanca, para que el presidente de EEUU lo visitara y diera un paso al frente, apoyando al colectivo y empezando a promover políticas igualitarias.

En 1992, 342.000 americanos habían fallecido a causa de la epidemia y Bill Clinton, elegido recientemente presidente, decide, promovido por uno de sus asesores y tras incumplir las promesas que hizo al colectivo en campaña, visitar aquel edredón. Aunque fuese un gesto simbólico, cierto es que los Clinton fueron los primeros en acercarse e interesarse, mínimamente, por todas aquellas víctimas.


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LA GENERACIÓN DORMIDA

2006. Una nueva amenaza vuelve a preocupar a los tres protagonistas. Aumentan los crímenes de odio y la violencia contra el colectivo LGTB. Bush es elegido presidente y una de sus medidas es proteger el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Esto pone en peligro todos los avances sociales y al mismo tiempo empieza una eliminación masiva de los derechos conseguidos. Las nuevas generaciones, aquellas que deberían luchar con más fuerza y ahínco, permanecen dormidas ante la sorpresa de aquellos que se dejaron la piel desde los años 70 para que estas generaciones pudiesen vivir sin miedo y con libertad.

¿Qué se siente al formar parte de la primera generación que no tiene ningún propósito?¿Y que vais a hacer al respecto?” son las palabras que Cleve dedica al joven que lo entrevista, y es que, tras haber luchado tanto, parece increíble que los jóvenes no se hubieran lanzado a la calle después de la prohibición del matrimonio igualitario llevada a cabo por George W. Bush en 2008. El alcalde de San Francisco, desoyendo la prohibición emprendió una lucha casi personal con el gobierno, puesto que casó a muchas parejas, siendo esos nuevos matrimonios invalidados. Después de varios tira y afloja entre el gobierno y el Tribunal Constitucional, este último dictaminó que las parejas homosexuales tenían derecho a casarse y durante unos meses volvieron a sentirse libres.

La llegada de Obama al poder no cambiaría nada, puesto que el día después de su victoria, los ciudadanos aprobaron por referéndum la proposición 8; la ilegalización del matrimonio del mismo sexo. Una marcha masiva que, esto es lo genial de los docudramas, todos recordamos, con Lady Gaga gritando al mundo que la libertad es indestructible.


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LA LUCHA NO HA ACABADO. UNA LUCHA, UNA PELEA

Ahora. Hoy. Irán, Nigeria, Arabia Saudí, Mauritania, Sudán, Yemen o Somalia son algunos de los países donde ser homosexual es un crimen. Donde si te disparan a bocajarro por tu condición sexual, el criminal eres tú. Y mueres como eso.

En España, el último informe datado en 2014 concluye que el colectivo homosexual es el más atacado en nuestro país, sufriendo casi 200 agresiones, físicas o verbales, al año, y la cifra no mejora, a pesar de no tener datos oficiales, las organizaciones LGTB denuncian una subida de delitos de odio contra el colectivo. Así que, respondiendo a todas aquellas preguntas que surgen día tras día y que llegan a cansar a la gente con más de dos dedos de frente, SÍ, el día del Orgullo LGTBI+ es necesario, necesario y obligatorio. ¿Acaso no se manifestaría una persona heterosexual porque su pareja ha fallecido y al no tener derecho a ser cónyuges no puede seguir viviendo en su casa? ¿No se ofendería si le dijeran que su condición sexual es antinatural?

Puede que parte de la sociedad haya aceptado, comprendido e incluso empiece a comprometerse con la causa LGTBI+, pero queda tantísimo trabajo por hacer, tantas manifestaciones a las que ir y tantas bocas que callar, que no podemos rendirnos. No podemos permitir que obispos de España, sociedad avanzada donde las haya, llamen a este colectivo pateado por la sociedad, la sanidad, la justicia y la política a lo largo de la historia, “dictadores”, “imperio gay” o “enfermos que encuentran el infierno”, ¿Estamos enfermos por amar a quien queramos, o la verdadera enfermedad es la LGTBfóbia? Es no comprender, respetar ni apreciar a todo el mundo por igual.

“Si alguna vez queremos ser libres, debemos dejar de escondernos, sin pensar en las consecuencias”.


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WorldPride

La puedes ver en...

Maia Roig

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