ALGO DEBE ROMPERSE de Ester Martin Bergsmark (2014)

algo debe romperse

Cuando hablamos del movimiento LGTBI, existe una peligrosa y dañina tendencia a olvidarnos de la T, la T de transexual, palabra que, a esta sociedad moderna y comprensiva, o no, parece que aún le cueste aceptar y tolerar. Se confunde, con demasiada asiduidad, la transexualidad y el travestismo y, evidentemente, nada tienen que ver uno con el otro.

Así como se acepta, a excepción de los cazurros y cortos de mente, la homosexualidad y la bisexualidad, las personas transexuales están, desgraciadamente, bastante lejos de conseguir lo que gais, lesbianas y bisexuales han conseguido respecto a sus derechos como ciudadanos de un mundo libre de prejuicios y odio. Esto quiere decir que, si los delitos y agresiones de odio a homosexuales han aumentado en los últimos años, y las leyes nos defienden y amparan, ¿qué estará ocurriendo con el adolescente que se siente chica pero tiene que ir, por una imposición social torpe y necia, al baño de los hombres? Está claro que no todos los niños tienen pene. Está claro que no todas las niñas tienen vagina. Por ello mismo, algo debemos romper.

El colectivo LGTBI, junto a heterosexuales y profesionales como jueces, políticos, abogados y médicos, estamos en la obligación de ayudar a normalizar la transexualidad, tenemos la responsabilidad de hacer un mundo que respete a toda la sociedad, a toda la comunidad.

Algo Debe Romperse es el primer paso, dentro de este nuevo estado de aceptación, para seguir trabajando y luchando por la T que tanto parece molestar.


Algo debe Romperse

Andreas y Sebastian se conocen después de que el primero de ellos salve al otro andrógino muchacho de ser agredido en un baño. El idílico romance comenzará a hacer aguas por los límites que tiene Andreas de aceptar la transexualidad de Sebastian, que se siente más cómodo llamándose Ellie.

Dirigida por Ester Martin Bergsmark, el reparto cuenta con una sublime Saga Becker e Iggy Malmborg, actores que conducen impecablemente esta historia de amor, revolución y tolerancia.

La película consigue, a través de una cuidada estética y una muy bien trabajada técnica, con primeros planos y planos detalle que hablan por sí solos, una fotografía dura, a la vez que tierna y unos movimientos de cámara sutiles pero bruscos en momentos ineludibles, trasmitir al espectador el pesar y la lucha interna de los dos protagonistas, porque, de un modo u otro, el film trata siempre de aceptación y liberación. Una liberación que Saga Becker interpreta fabulosamente, creando un personaje delicado pero luchador, atrayendo al espectador hacia los sentimientos de su personaje con una ternura preciosa y enfrentándose a la transición de una forma sutil y elegante.

Un film digno de nuestro tiempo, que hace reflexionar y abrirnos la mente, esquivando con una gran habilidad los tópicos en los que suelen tropezarse las películas de temática LGTBI.

WorldPride

La puedes ver en...

Maia Roig

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