DÉJAME SALIR de Jordan Peele (2017)

dejame salir

Terror Social

Atrevida, perturbadora, macabra, original... estos son los adjetivos que me vinieron a la cabeza al ver Déjame salir, el potente y gran debut de Jordan Peele que ha arrasado en la taquilla estadounidense. Esta vez podéis olvidaros de ese prejuicio que supone muchas veces la coletilla "número 1 en USA" porque en este caso está más que justificado y es para bien.

Déjame salir es un thriller fantástico que se mueve entre el género de terror y la crítica social de un modo innovador como nunca se había visto antes convirtiéndose así en una película "transgénero" que supone un soplo de aire fresco (ya era hora) en las películas catalogadas como "de terror". Pero la cinta del debutante Peele no es una película de miedo al uso de esas que nos suele vender Hollywood en la que nos vamos a encontrar sustos más que previsibles cuando el protagonista se mire en un espejo o cierre una puerta. No, Déjame salir va mucho más allá de eso: su historia, su realización y la narración de unos hechos perturbadores que podrían abrir cualquier informativo hacen que ese halo macabro que envuelve la historia te incomode y te mantenga en tensión durante toda la película.

Déjame Salir

La historia gira en torno a Chris (Daniel Kaluuya), un afroamericano con una novia blanca de familia acomodada y adinerada y su inminente presentación en sociedad ante la familia de la chica. Es entonces cuando Peele introduce con gran maestría y originalidad la cuestión racial, un problema que sigue estando vigente en Estados Unidos y sobre todo actualmente tras el fin del mandato de Obama y la llegada de Trump al poder. Las sospechas y recelos del joven ante la excesiva amabilidad de su familia política y los extraños comportamientos de ellos y de los trabajadores negros de la finca le irán haciendo desconfiar poco a poco de todo ese teatro ensayado para la ocasión hasta descubrir una aterradora, macabra y retorcida verdad. Una verdad que genera miedo por sí sola sin necesidad de recurrir a edulcorantes ni alteraciones típicas en este tipo de películas.

Como he dicho antes, Déjame salir no es una cinta de miedo tal y como solemos entender este género pero esa carencia se compensa con creces con la originalidad de la idea y la audacia de su director, que no duda en llamar a las cosas por su nombre desenmascarando ese racismo subyacente y arraigado en la cultura norteamericana consiguiendo un film absolutamente redondo en el que crítica social, polémica, perturbación y originalidad van unidas de la mano. Todo un acierto que supone una renovación necesaria en las películas producidas por los estudios de Los Ángeles y que a su vez combina diversos géneros creando un híbrido sin antecedentes y convirtiendo a Jordan Peele en uno de los debutantes del año.

Sandra Gonzálvez

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