NO SÉ DECIR ADIÓS de Lino Escalera (2017)

no se decir adiós

 

Desde la creación del cine tal y como lo conocemos, es decir, con causalidad lineal, realismo psicológico y continuidad espacio-temporal, se han querido reflejar los sentimientos fundamentales del ser humano. En la mitología griega uno de los mayores miedos y por lo tanto un asunto casi tabú, es conocido con el nombre de Thanatos. Muerte.

Con las tensiones que crea este ser debuta Lino Escalera, dirigiendo la desgarradora realidad de No Sé Decir Adiós, protagonizada por Nathalie Poza, Juan Diego y Lola Dueñas, la cinta narra cómo Carla (Nathalie Poza) tendrá que hacer frente a la enfermedad de su padre (Juan Diego) mientras busca una alternativa mejor a los cuidados que propone su hermana Blanca (Lola Dueñas) llegando a trasladar a su padre a Barcelona para tratarlo.

Escalera, une familia y muerte de una forma maravillosa, acompañado de un gran guion, logra construir dentro de la trama principal una subtrama más compleja, dotando a cada personaje de psicologías contrapuestas y modelando un reencuentro familiar que poco o nada tiene que ver con lo convencional. Así como la muerte es algo natural, por mucho que nos cueste aceptarlo, el humor también lo es y evidenciado queda en la ópera prima del director madrileño, que con una soberbia sutilidad ameniza la dramática situación que vive la familia protagonista, retratando situaciones cotidianas y familiares y esbozando en ellas pequeños toques de ingenio que arrancan sonrisas tras ser testigos de escenas tan cruelmente reales.

No sé decir adiós

Gran parte del mérito de la creación de esta cruel realidad lo tienen los tres grandes actores que dan vida a los protagonistas del film. Por una parte, Lola Dueñas y Nathalie Poza, que juegan con sus contrapuntos psicológicos y sentimentales de una manera espectacular, estableciendo tal barrera entre las dos hermanas que las llevará a conflictos mundanos. Las personalidades antagónicas de las dos mujeres, una cuida de su marido, su hija y su padre al tiempo que se hace cargo del negocio familiar, mientras que la otra es una mujer aparentemente independiente y con un buen trabajo, aunque destrozada anímicamente, tampoco ayudarán a un padre, de carácter duro y complejo, sublimemente interpretado por Juan Diego, merecedor de toda alabanza por el doloroso y angustioso papel, a procesar la gravedad de su enfermedad.

Nadie sabe decir adiós a un padre, una hermana, un familiar directo o indirecto, ni a un amigo que se va antes de tiempo y sufriendo los efectos de una enfermedad asesina. Nadie está preparado para ello a pesar de que el camino nos da mil oportunidades para despedirnos. Thanatos es cruel e injusto a su manera, está culturalmente excluido de la sociedad y No Sé Decir Adiós nos enseña a enfrentar esos miedos de un modo sentimental pero no sentimentalista.

ENTREVISTA A LINO ESCALERA Y NATHALIE POZA

“La muerte es ese tema pendiente culturalmente hablando del que parece que todos queramos escapar.”

Entrevista realizada por Sandra Gonzálvez y Maia Roig

 

Nos sentamos a charlar con Lino Escalera que debuta con No sé decir adiós avalado por las cinco Biznagas de Plata conseguidas en el Festival de Cine de Málaga y con Nathalie Poza, actriz protagonista del film que encabeza el reparto de la película junto a Juan Diego, Lola Dueñas y Miki Esparbé.

Lino Escalera y Nathalie Poza

Enfrentar el no querer despedirse de alguien, ese momento que sin duda es inevitable es el eje sobre el que gira la película.

Lino -Sí, el personaje de Nathalie está en la negación absoluta, tiene sus mecanismos de anestesia porque es una mujer rota, con mucho dolor y niega todo lo que está ocurriendo pero la despedida se construye a retazos y pinceladas a lo largo de toda la película.

Nathalie -La muerte siempre planea en vida, está siempre con nosotros, aunque queramos hacer como que no, por eso la película tiene esa maestría a la hora de plasmarlo. Yo trabajaba con la sensación de que la muerte siempre estaba al acecho durante toda la película porque al final es ese tema pendiente culturalmente hablando del que parece que todos queramos escapar.

El contrapunto entre las dos hermanas es también muy importante en la película, el personaje de Lola Dueñas replica a su hermana que se fuera a vivir a otra ciudad viviendo la vida que quería cuando ella ha tenido que quedarse en el pueblo cuidando de la familia.

Nathalie -Totalmente, al final son los roles que se dan en las familias, cada uno reacciona a los traumas infantiles o a los sucesos de una forma diferente. El personaje de Lola Dueñas adopta el rol de la madre, decide quedarse ayudando en el negocio familiar, cuidar del padre, casarse... parece una mujer más luminosa y positiva y luego está mi papel que es el de la hermana que huye del núcleo familiar. Cada una reacciona de manera diferente pero se ven obligadas a unirse en esa despedida y en ese reencuentro.

Lino, debutas siendo premiado en Málaga y contando con un reparto de lujo como éste, ¿te imaginaste alguna vez algo así?

Lino -No y menos cuando estás escribiendo o en un proceso de financiación en el que todo son puertas cerradas y piensas que la película va a terminar en un cajón. Soy consciente de la suerte y del privilegio de haber contado con ellos tres y que además ha sido una involucración muy bestia en el proyecto por parte de los tres de una forma casi ciega y con un amor y un respeto hacia lo que estaban haciendo que es todo un regalo.

Nathalie, pudimos disfrutarte hace unos años aquí en Valencia con la obra A cielo abierto, ¿tienes algún proyecto de teatro próximamente?

Nathalie -Pues ahora mismo acabo de estrenar en Madrid en el Teatro La Abadía la obra Sueño dirigida por Andrés Lima que curiosamente y de una mágica, extraña y misteriosa manera tiene mucho que ver con esta película al reflexionar también sobre el tema de la muerte. Además, hacemos una especie de estudio sobre la comedia de una forma "transgénero" en el que la comedia se confunde con tragedia y a la inversa utilizando textos de Shakespeare y que espero que venga a Valencia de tourné y más ahora que la ciudad ha crecido mucho en ese sentido, lo cual nos alegra mucho, así que espero que estemos por aquí pronto.

¿Cómo afrontar tanto en guion como en dirección ese toque de humor que le has dado a un tema tan duro?

Lino -Cuando comencé a trabajar en el guion con Pablo Remón la intención era hacer algo muy de verdad, reflejar situaciones familiares, cotidianas y si trabajas en esa dirección el humor surge de una forma muy natural y orgánica. Con los actores también ocurría esto, el humor surgía de una manera muy natural, sin artefactos y ese tono es el que teníamos muy claro que queríamos conseguir.

Nathalie -Además hay situaciones durante la película de un patetismo/dramatismo muy extremo que es cuando curiosamente aparece el humor. Pasa también en la vida, situaciones muy extremas y de pronto alguien dice una tontería o algo fuera de tono y es como si te vieras desde fuera preguntándote por qué nadie se dice realmente lo que piensa.

¿Creéis que el tema del IVA cultural es una manera que tiene el Gobierno de castigar a la industria cinematográfica en concreto al no rebajar el IVA en el cine?

Lino y Nathalie -Sí, evidentemente sí.

Lino -Pero el tema del IVA es solamente la punta del iceberg, por debajo es una problemática muy compleja que viene de unas raíces muy profundas y es un problema muy serio. Estamos en una situación muy difícil, la más difícil quizás que haya vivido el cine español en toda su historia y sin visos de que la cosa cambie, al menos a corto plazo, es muy preocupante.

 

 

Maia Roig

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