BIG LITTLE LIES (HBO) de David E. Kelley (2017)

BIG LITTLE LIES

Parece ser que 2017 va a ser otro gran año para las miniseries, ese formato que sigue regalándonos productos muy interesantes compensando calidad y entretenimiento, conceptos que en muchas ocasiones parece que no puedan ir cogidos de la mano.  Y es que, en lo que llevamos de año, ya hemos podido disfrutar de grandes miniseries como la tan ansiada cuarta temporada de Sherlock  (Netflix),  la ambiciosa Taboo (HBO) con Tom Hardy y un elevado presupuesto como principal reclamo o Fargo (Movistar +), la grandiosa miniserie de Noah Hawley  con Ewan McGregor al frente en su tercera entrega.

Entre tanta miniserie de lujo, los seriéfilos teníamos marcados en rojo el mes de febrero porque se estrenaba en HBO la nueva serie dirigida por Jean Marc Vallée (C.R.A.Z.Y., Dallas Buyers Club) y creada por David E. Kelley , el máximo responsable de series emblemáticas como Ally McBeal, o en menor medida, Boston Legal. Pero lo que hizo que llamase la atención este proyecto no era el nombre de su creador y guionista (de hecho, éste ha ido encadenando fracaso tras fracaso después de ser el hombre de moda de la ficción de los 90), sino el anuncio de un cast de auténtico lujo, protagonizado por tres actrices que podrían funcionar prácticamente por sí solas como reclamo: Shailene Woodley (la adolescente de Los descendientes y protagonista de Divergente), Resee Witherspoon y Nicole Kidman.  Estos nombres unidos al de HBO, hicieron que todos estuviésemos deseando ver Big Little Lies.

Se estrenó haciendo un poco de ruido, sin brillar pero con esa extraña sensación de estar ante una de esas series que puede ser candidata a entrar en todos los “tops” al final del año. Y poco a poco fue enganchando a la audiencia y a la crítica, llegando a convertirse en una de las series estrella del canal de cable y en el nuevo must de la temporada seriéfila.

Big Little Lies

Y es que Big Little Lies es una miniserie muy amena y entretenida, ya que pese a hablar de temas muy delicados, el director Jean Marc Valleé ha sabido dotar a este drama de tintes de varios géneros como el thriller, la intriga y hasta la comedia negra. A lo largo de los capítulos nos vamos enterando de que hay un asesinato, y que tanto asesino como víctima pueden estar entre los pocos personajes que vamos conociendo. A través de flashbacks, y con una interesante historia de bullying infantil como desencadenante de todo, la historia avanza y vamos conociendo a las tres protagonistas, tres mujeres que tienen mucho que esconder pese a lo idílico de sus vidas.

Las tres actrices cabezas de cartel están a la altura de lo esperado. Shailene Woodley encarna a Jane, una madre joven soltera que se muda a Monterey con el objetivo de empezar una nueva vida junto a su hijo. Woodley demuestra que las buenas críticas que recibió por Los descendientes estaban más que justificadas y logra estar al nivel de sus compañeras de reparto, que no es poco. Reese Witherspoon (que vuelve a ponerse en manos de Jean Marie Vallée, el director que le proporcionó una nominación al Óscar por Alma Salvaje) es Madeline, la mujer “perfecta” del pueblo empeñada en producir Avenue Q, un musical irreverente que le supondrá más de un problema. Éste es un personaje muy arquetípico que recuerda a otros ya interpretados por Reese, pero que la actriz demuestra que sabe hacerlos con mucha solvencia. No obstante, los necesarios momentos cómicos de la ficción caen siempre de su lado. Y por último, está la verdadera reina de la función, la que tiene el mejor personaje y lo aprovecha para lucirse, demostrando que sigue siendo una de las grandes actrices de su generación: Nicole Kidman. Y es que la australiana vuelve a regalarnos una interpretación memorable con Celeste, una ejecutiva  que nos ayuda a entender de verdad cómo se siente una mujer maltratada, por qué puede llegar a defender a su agresor o cuales pueden ser los sentimientos cuando está frente a la terapeuta aceptando el problema que tiene. Todo elaborado con mucho matiz, nada de trazo grueso. Y esta trama es la que hace que brille Big Little Lies, porque pocas veces se ha visto tanta verdad y tanta sinceridad en una relación tóxica de este tipo. Sin duda, la buena de Nicole tiene que estar presente en todas las candidaturas que haya este año.

Alexander Skarsgård

Si a todo esto sumamos unos secundarios de lujo (Laura Dern, Alexander Skarsgard), una fotografía espectacular (esos planos del coche por el acantilado son maravillosos), una cabecera genial y una banda sonora absolutamente recomendable (quiero que esa niña le ponga la música a mi vida), hace que Big Little Lies sea el must de la temporada (con el permiso de Thirteen Reasons why, evidentemente)  y que se convierta ya en una de las miniseries de 2017 (De hecho, tal ha sido su éxito que ha llevado a que sus responsables se estén planteando una segunda temporada, centrada en uno de los personajes secundarios). Es una ficción femenina, que le da voz a personajes femeninos arquetípicos pero que van mucho más allá del aparente cliché, que plantea de una forma muy concisa el pensamiento de la mujer ante determinados problemas (como pocas veces hemos podido ver) y que debería ser de visionario obligatorio tanto para ellas, como también para ellos. Y ante todo, la nueva ficción de HBO es un entretenimiento de altura que demuestra que las palomitas y la calidad no tienen por qué estar reñidos.

Toni González Puentes

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