CREATIVE CONTROL de Benjamin Dickinson

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CREATIVE CONTROL de Benjamin Dickinson

Hípsters haciendo autocrítica

Benjamin Dikinson (“First Winter”) dirige, escribe y protagoniza “Creative Control”, donde se mete en la piel de David, un publicista de Brooklyn adicto al trabajo, a las drogas de diseño y a la tecnología. La trama sucede en un futuro cercano en el que los móviles son transparentes y la realidad aumentada es un producto de consumo habitual.

A David le encargan la campaña de “Augmenta”, unas nuevas gafas de realidad virtual que pretenden competir con la principal marca del mercado y a las que sus creadores presentan como “el primer sistema de realidad aumentada realmente convincente”. Su idea principal para promocionarlo es hacerle sentir al usuario que es partícipe de la experiencia creadora y no un mero consumidor. Hacerle sentir importante. Con el objetivo de diseñar una campaña impactante, David debe conocer el producto a la perfección por lo que se hace con el dispositivo y comienza a usarlo, hecho que acaba por desestabilizar por completo la vida del protagonista.

Rodada en blanco y negro, la cinta mira al cine vanguardista de los años 60 y “te suena” a las películas que Stanley Kubrick rodó en los 70, como “The Clockwork Orange”(1971) o “Barry Lyndon” (1975), gracias a una banda sonora repleta de música clásica. La presentación es un claro homenaje a la de La Naranja Mecánica pero, esta vez, en escala de grises.

La crítica social al individualismo y al narcisismo está presente en ambos films de Kubrick y también en la cinta de Dikinson. La principal diferencia es que Kubrick consigue hacerte sentir, meterte en la piel de sus personajes, mientras que Dikinson se queda muy corto en este sentido. Creative Control es visualmente interesante y crítica con la sociedad actual, algo que siempre es positivo, pero como película resulta algo lenta y no acaba de convencer.

Creative Control

En realidad, la cinta no dice nada que no sepamos ya sobre el aislamiento que genera la sociedad tecnológica en la que nos sumergimos cada día, pero realiza un interesante paralelismo entre la adicción a las drogas y a la tecnología. Nos habla de cómo la tecnología está desarrollando la deshumanización de los individuos y de cómo el estar continuamente “conectados” nos mantiene aislados de los demás y de la auténtica realidad. Conceptos que ya nos presentaba, de una forma mucho más creativa y efectiva, la magistral “Matrix” en 1999.

El film también nos habla del concepto de la multitarea, la comunicación multicanal y el estrés que genera en nosotros la recepción de toda esa información al mismo tiempo. En una de las escenas, David se encuentra en su oficina trabajando en la promoción de “Augmenta” cuando comienza una video llamada con la estrella de la campaña, Reggie Watts, que se interpreta a sí mismo; y al mismo tiempo comienzan a llegarle un sinfín de mensajes de diferentes personajes. El protagonista está en todo y en nada puesto que no puede centrarse ni en su trabajo, ni en la videoconferencia, ni en los mensajes que lee y contesta como si de un autómata se tratase. El estrés se palpa en el entorno de David durante toda la película. Esto representa un claro reflejo de la sociedad actual que camina hacia un futuro sin rumbo y sin control a una velocidad de vértigo.

Como contrapunto de David, tenemos a su novia Juliette (Nora Zehetner), una profesora de yoga un tanto pija para el mundo de hippies en el que trabaja. Juliette y su mundo representan a la otra cara de la sociedad que reivindica el verdadero disfrute de la vida, la conciencia y la necesidad de tomarse un respiro.

La realidad no puede aumentarse porque es la que es y lo único que podemos hacer es tomar el control de ese barco que es la vida y disfrutar del camino. Ese es el verdadero control creativo.

La puedes ver en...

Raquel Soto Llácer

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