ÚLTIMOS DÍAS EN EL DESIERTO de Rodrigo García (2015)

Últimos días en el desierto

Últimos días en el desierto escrita y dirigida por Rodrigo García Barcha (hijo del gran genio colombiano Gabriel García Márquez) es una película con gran base religiosa que narra el capítulo de meditación y reflexión al que Jesús se somete en el desierto mientras es tentado a su vez por el Diablo.

Para ver esta película hay que entrar en la sala desprovistos de prejuicios religiosos (ése ha sido mi gran trabajo) y concienciados de la historia que se nos propone, una historia religiosa a priori pero que, conforme avanza la cinta nos damos cuenta de que lo que en realidad plantea el director es la relación entre un padre y su hijo con sus miedos, dudas y recelos.

Protagonizada por Ewan McGregor que interpreta el papel de Jesús y a su vez el del Diablo que intenta continuamente tentarlo y engañarlo, la película es un ejemplo de austeridad sin grandes florituras y planos casi estáticos donde cobra una fuerza descomunal la música clásica que suena a lo largo de toda la cinta y la maravillosa fotografía que proporciona un escenario extremo como es en este caso el desierto.

Últimos días en el desierto

El hijo del Padre del realismo mágico nos muestra su particular visión de la religión en la que un Jesús acomplejado por el vasto poder de su todopoderoso Padre duda y muestra sus inquietudes más ocultas al Diablo lanzándole preguntas acerca de cómo es su padre, qué aspecto tiene y si lo tiene en cuenta alguna vez en sus planes. El propio director ha reconocido que toda película tiene tintes autobiográficos por lo que se puede deducir que ser hijo de un Premio Nobel tan admirado y respetado como Gabo no debe haber sido una tarea fácil.

Volviendo a la trama, en su andanza por el desierto Jesús se encuentra con una familia que vive allí y a través de la cual la relación entre padre e hijo cobra de nuevo gran importancia al mostrarnos los anhelos de futuro del hijo frente a los planes que su padre tiene ideados para él. Será con esta familia donde veamos al Jesús más terrenal que quizás nos haya mostrado nunca el cine, un Jesús muy humano, repleto de dudas, temeroso por el futuro y sobre todo por la opinión que su padre pueda tener de él y el miedo que tiene a decepcionarlo.

Desde luego Últimos días en el desierto no va a ser mi película de cabecera pero es verdad que para estar enmarcada en unos acontecimientos religiosos al final éstos no son más que el medio a través del cual se nos plantean unas cuestiones muy reales procedentes de la psique de cualquier hijo que desde luego, y por fortuna, lejos quedan de la divinidad ni de los milagros.

 

Sandra Gonzálvez

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